ESTÁ VIVO, NO MURIÓ. SIEMPRE ESTARÁ EN SUS MARAVILLOSOS GUIONES.

 ESTÁ VIVO, NO MURIÓ. SIEMPRE ESTARÁ EN SUS MARAVILLOSOS GUIONES.

Se lo consagró Mejor Guionista del Mundo en 1997 y en Europa era aún más respetado que en Argentina. Lo despreciaban los intelectuales de vanguardia (nunca sabré muy bien qué significa esta frase ni adónde se reciben de eso) esos que dicen que la Historieta no es Cultura sin saber que no sólo es Cultura sino que su lectura es un pilar en la Promoción de la Lectura en niños y adolescentes. En cambio, lo admiraban Umberto Eco, el famoso autor de El nombre de la rosa y lo leía el mítico director de cine italiano Federico Fellini. Casi todas sus historias se basaban en hechos reales. Y enseñaron a varias generaciones acerca de Atila, el huno, con su personaje Kayan. Sobre reyes de Sumeria como Sargón y Urukagina, con su inolvidable Nippur de Lagash y en Dago, sobre los reyes Enrique VIII, Carlos V, el sultán Solimán y el pirata Barbarroja. Con Gilgamesh, el Inmortal, nos llevó a conocer cientos de personajes que brillaron en diferentes siglos. Era Historia en estado puro. Y la intelectualidad bohemia muchas veces creía que su lectura era sólo mirar dibujitos…Ja! Si Robin Wood tenía más cultura y más calle que una docena de ellos, juntos. Era mitad paraguayo y mitad argentino y había vivido mil vidas en una. Ayer falleció en parte, ya que ahora se quedó viviendo en los más de 10.000 guiones que el hombre escribió, que nos servirán para que nos pueda acompañar siempre. Porque aunque este inigualable contador de historias no sea Gilgamesh, que nadie se equivoque. Que no haya confusión alguna. Robin Wood, el Mejor Guionista del Mundo, está vivo…🙂 Por H. Lanvers. 🙂 (Foto: H. Lanvers con Robin Wood, escuchando consejos sobre el arte de narrar del increíble maestro).🙂

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