El fuego ha mutado: llegan los incendios de sexta generación

 El fuego ha mutado: llegan los incendios de sexta generación
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Llegan los incendios de sexta generación. El fuego, como si fuera un virus, ha mutado y nadie está preparado para enfrentarse a la virulencia de los incendios forestales de sexta generación.

Hagamos memoria. La primera generación llega en los años setenta, cuando el paisaje de mosaico retrocede y el bosque se vuelve más impenetrable. Los de segunda ganan velocidad. Los de tercera, ya en los años noventa, son más intensos y frecuentes por la mayor densidad de combustible. Con la cuarta, las llamas llegan hasta las entradas de pueblos. El margen para salvar vidas humanas empieza a ser crítico. La quinta es la de los ‘megafuegos’ con diferentes focos.Los expertos ya creían haberlo visto todo. Pero la sexta es aún más agresiva. La masa de combustible es tan grande que el fuego modifica las condiciones meteorológicas, crea remolinos, tormentas, cambia de rumbo, acelera… Son fuegos que superan la capacidad de extinción de las brigadas forestales, cuyo límite son llamas de tres metros y velocidad de propagación de 2 km

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Los expertos ya creían haberlo visto todo. Pero la sexta es aún más agresiva. La masa de combustible es tan grande que el fuego modifica las condiciones meteorológicas, crea remolinos, tormentas, cambia de rumbo, acelera… Son fuegos que superan la capacidad de extinción de las brigadas forestales, cuyo límite son llamas de tres metros y velocidad de propagación de 2 km/h. En Cordoba en octubre de 2017, las llamaradas alcanzaron 20 m y velocidades aterradoras de más de 10 km/h. Pero si el viento llega a los 90 km/h, las llamas le echan una carrera a Usain Bolt y ganan. El fuego rapidísimo de copas, propiciado por la abrumadora cantidad de eucaliptos y pinos, es técnicamente inapagable. Solo queda huir o rezar. Y es también impredecible. Ataca por sorpresa, provocando conatos aquí y allá, como una manada de criaturas salvajes. Plantar pinos y eucaliptos, dos especies foráneas que medran con el fuego; sobre todo el eucalipto, que actúa de ‘repetidor’ en los incendios, lanzando pavesas al aire que pueden volar decenas de kilómetros. Los prados y cultivos que servían de cortafuegos naturales se fueron perdiendo El factor humano explica la mayoría de los fuegos. Pero los pirómanos en sentido estricto -afectados por una tendencia patológica- solo están detrás del 5 por ciento. No hay que confundir con los incendiarios, que por lo general son unos desalmados o unos negligentes.

Red Imagen

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